Te señalan con el dedo y te dejas.
Te tiran piedras y te dejas.
Te hacen cargar con muertos ajenos y te dejas.
Agachas la cabeza como peón de hacienda.
En tu terreno te muestras con mucha violencia.
Pero en cancha extranjera le arrugas al balón.
No sabes defenderte aún y lo que es peor sigues existiendo sin razón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario